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  #1  
Antiguo 22-02-2012, 20:00:45
flantains
 
Mensajes: n/a
Predeterminado la llave.6

Fueron a la estación en la moto de Luis. Gente que va y que viene,
despedidas y recibimientos, ese espacio atemporal que entre rail y
rail propone movimiento en un impas de categóricas consecuencias. Se
dieron un abrazo.
- ¿Le puedes dar esto a Domi?

Y sacando un sobre del bolsillo interior de la cazadora se lo
extendió. En el fondo del bolso tambien estaban las llaves y las sacó
con cuidado para no arrugar el papel
- Joder Andrés, vaya cosa, preferiría no volverla a ver en la vida
- Enrollate tío, toma, y en prenda de mi gratitud te regalo el
llavero del trébol, con las llaves y todo- se rió de buena gana. En
un cubo de resina un trébol de cuatro hojas incitaba como el genio de
la lámpara maravillosa, en el otro extremo, las llaves pendulantes de
la casa de Andrés, eran dos, una la del portal y otra la de la puerta.
- Hostias! Gracias macho! Sabes que me encanta este llavero
- Ya, ya… venga que me subo al tren
- Toma las llaves
- No las quiero, tíralas

Luis no respondió, ni protestó, ni no quiso quedárselas. Se le
quitaron las ganas de hablar al ver los ojos de Andrés llenos de
lágrimas. El silbato del jefe de estación sonó. Le vio, con cara de
pasmado, subir al tren, le vio mientras permanecía inmóvil con las
llaves y el sobre en la mano, trepar por las escaleras y adentrarse
en el vagón, sin volver la cabeza para mirarle, sin levantar la vista
del suelo enmoquetado.

- ¡Cuídate, cuídate!

Y el tren empezó su viaje, ya no había vuelta a tras. La imagen de
Luis se quedaba sobre el anden, en poco tiempo, habría kilómetros de
por medio entre ellos, entre ellos y entre todas sus demás realidades.
No supo deducir, inmediatamente, si esto le suponía alivio, pero a
medida que el tren le ayudaba a ejecutar la distancia, su codicia de
futuro crecía, haciéndole liviano el desasosiego







VI ( sábado tarde)
ELTREN

Apenas sí había colocado la bolsa de viaje en el compartimiento
superior de su sitio, el tren había comenzado la marcha. Tras el
cristal grueso de la ventanilla, la imagen de su amigo, silenciosa y
lenta, se fue quedando atrás como tantas y tantas cosas, se sentó sin
apartar los ojos de los ojos que le observaban y al cavo de un
instante no hubo quien le sujetara la mirada en este paisaje de
inmediatez fugaz. Le hubiese gustado paliar la ansiedad de alguna
manera que no fuera retorcerse en su sillón, ya era de noche y al
arrullo de aquel artilugio metálico poco a poco se fue abandonando a
una única idea, no volver a pensar en ella, nunca más aunque después,
casi inmediatamente después de formular este deseo, se rendiría al
hecho de que toda mujer que se cruzaba en su camino era comparada con
Domi, cualquier proyecto era primero de todo sometido a la hipotética
evaluación de Domi, hasta en la simpleza de elegir un jersey la
evocación de Domi le resultaría inevitable, cual le gustaría más a
ella, cual la quedaría mejor sobre los hombros en las noches frescas
de agosto. Cuantas noches hundido en el colchón de su cama, con el
móvil en la mano, resistió la tentación de marcar su número. Cerrando
los ojos intento recordar su cara y fue incapaz “¿no querías
olvidarla? Pues ya está. Olvidada” pero no tan pronto, pero
inmediatamente, ojalá tuviese, al menos, una foto de ella, no la
tenía, nunca la había querido porque, igual que ahora se proponía no
volver a recordarla, aunque no fuera capaz de sacársela de la cabeza,
hubo un momento que se había jurado vivir su vida al lado de aquella
mujer, y por lo tanto no la necesitaría ¿servia de algo hacer planes?,
organizar el futuro desde este presente furioso y ambiguo. Lo mejor
era no volver a pensar en ella ¿qué estaría haciendo Luis ahora?
Posiblemente se dirigiría a casa de Domi a entregarle su carta, y Domi
estaría allí preparándose porque había quedado para salir con Javier,
su padre. No se había acordado de advertirle que buscase un instante
discreto, solo de pensar que en un momento dado Javier podría
interceptar su carta hacía que le picase hasta la última célula de su
cuerpo. Confiaba en Luis por encima de todas las cosas, él sabría, sin
duda. Miró el reloj, si Luis había ido a casa de Domi inmediatamente
después de salir de la estación, a esta hora estaría con ella o
estaría a punto de llegar ¿lloraría? ¿Se arrepentiría del bofetón que
le había dado ayer, solo para congelarle a él la impaciencia de
tenerla entre sus brazos? ¿Le echaría de menos? ¿Sería capaz de
disimular su disgusto ante los ojos de Javier? Sería capaz, de esto
último estaba seguro.

El andén se había quedado desierto y en silencio durante algunos
segundos, ecos de pasos a lo lejos y el siseo de las escaleras
mecánicas, Luis reteniendo aún en su pupila la última imagen de su
amigo, se aferraba a una situación que ya no existía, con los puños
apretados; se dirigió a la salida, el gesto enfadado y el paso
decidido, regodeándose en el sentimiento que le había dejado la
despedida; sintiéndose como el personaje de una novela, se asquea de
esta manera farambulesca de asumir la situación, pero no tenía más
referencias, era la primera vez en su vida que se despedía. No hace ni
un minuto que se ha ido y ya le gustaría encajar la ausencia,
inmediatamente, en su cotidianeidad, le echará de menos. Mete el
sobre y las llaves en el bolso de la cazadora, monta en la moto, no
esperará para dárselo, pone rumbo a la casa de Domi. Como un ave de
presa traza mentalmente una línea recta desde su casa hasta la
estación, absorto en la elaboración una estrategia llega a su calle
con la cabeza vacía, le gustaría encontrar una palabra que al
pronunciársela a Domi, la castigase hasta hacerla doblar las rodillas.
Llega, se para ante la puerta, pero no se baja, acelera y da un par de
vueltas más alrededor de la manzana, el ruido y la vibración del motor
le tonificaba. Al fin aparcó, los ojos brillantes pero el paso
decidido y la voz firme, pulsa el botón del timbre.
- Soy Luis, el amigo de Andrés ¿me abres? Tengo que hablar contigo
- Me pillas en un mal momento, ahora no tengo tiempo

Se lo dijo sin pensárselo dos veces, sin necesidad de meditar sobre
aquella situación inesperada, Domi era así, categórica.
- yo creo que me tienes que hacer un sitio en tu repleta agenda Domi,
te traigo un mensaje de Andrés

Tras un segundo la puerta se abrió. Tenía una casa bonita, recogida,
limpia; le esperaba con la puerta abierta y seria.
- es una imprudencia que vengas aquí
- No me parece que seas tú la persona más adecuada para darme
lecciones de prudencia

Le pasó a una sala pequeñita, algunos libros, un aparato de música, un
par de sillones
- qué quieres
- ¿qué quiero? Una moto nueva, que me toque la lotería. Que en vez de
haberse ido Andrés te hubieses ido tú
- ¿Cómo dices?
- Que Andrés se ha ido, acabo de verle subir a un tren

Se puso de pié, sus blancas y femeninas manos se retorcieron, sus
brazos se cruzaron, se descruzaron, se pasó la mano por el pelo, paseó
hasta la ventana y, sin siquiera mirar a través de ella, se volvió a
su sillón y se sentó. Luis la observaba, no se perdía ni un detalle de
cada movimiento
- Tu juguete se ha ido Domi ¿no te lo esperabas?

Luis se ríe mientras se lo dice
- No

Intenta atrapar su mirada pero Domi no está allí. Se recostó sobre el
respaldo y esperó con aparente docilidad a que ella hablara. Ni una
palabra. Encendió un cigarro y al fin le miró.
- Bueno y ¿qué mas me tienes que decir?

La voz fue fría, la expresión de su cara dura, el ademán tranquilo,
solo un atisbo de violencia se desprendía de sus labios cada vez que
apuraba una calada al pitillo
- Nada más, me dio esto para ti

Metió la mano en el bolsillo de la cazadora, sacó el sobre y trabado
de él, las llaves, que se quedaron sobre el cojín del sillón ignoradas
por Luis y por Domi, entre el brazo y su pierna, silenciosas,
invisibles.
- Bien, gracias, ya la leeré, pero ahora tienes que irte, en un
momento estará aquí Javier.

Luis sonrió con despecho repanchigándose en el asiento y cruzando sus
piernas
- ¿no me invitas a un cigarro? ¿un café?

Por fin una mirada suplicante
- No juegues Luis, por favor

Se levantó lentamente sin apartar los ojos de ella
- Espero no volverte a ver

Por un instante creyó ver en el rostro de Domi la huella del deseado
castigo. Le acompañó hasta la puerta en silencio, detrás de él y al
cerrar, apoyada la espalda en la pared abrió el sobre:

“mi queridísima Domi; mi tiempo se mide en los nombres de mi vida, a
partir de hoy, quien quiera conocerme, tendrá que saber del tuyo…”


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  #2  
Antiguo 23-02-2012, 08:43:43
Blanca Barojiana
 
Mensajes: n/a
Predeterminado Re: la llave.6

On Feb 22, 9:00***pm, flantains <flanta...***gmail.com> wrote:

>
> “mi queridísima Domi; ***mi tiempo se mide en los nombres de mi vida,a
> partir de hoy, quien quiera conocerme, tendrá que saber del tuyo…”



Ay, flanny, me encanta esta frase: es Almodovar puro y duro. Ahora
estoy viendo ya a Victoria Abril como protagonista.

Pero el poema no tiene ritmo, no te enfaduques: el verso libre es
demasiado complicado.

> Hostias! Gracias macho! Sabes que me encanta este llavero
> Ya, ya… venga que me subo al tren
> Toma las llaves
> No las quiero, tíralas


Quedaría muchísimo mejor un soneto (o sonetillo cuanto menos), pero,
bah, ya sabes, tontás mías.

Te estás poniendo manchega y me gusta, xddd, sigue, sigue...

bss

BB
  #3  
Antiguo 28-02-2012, 09:17:14
Anaís
 
Mensajes: n/a
Predeterminado Re: la llave.6

Como siempre sigo enganchada, ademán me gusta que sean breves porque son más
fáciles de leer.
A ver que te parece:
ni no quiso quedárselas, creo que te quedaría mejor sin el no: ni quiso
quedárselas.
Cariños esperando el 7
Anaís

--
www.aihg.blogspot.com
www.enhebrandopalabras.blogspot.com
www.vecindiario.es

"flantains" <flantains***gmail.com> escribió en el mensaje
news:6de44c3c-d6d2-48b1-a02e-dd2a3929aeba***gi10g2000vbb.googlegroups.com...
Fueron a la estación en la moto de Luis. Gente que va y que viene,
despedidas y recibimientos, ese espacio atemporal que entre rail y
rail propone movimiento en un impas de categóricas consecuencias. Se
dieron un abrazo.
- ¿Le puedes dar esto a Domi?

Y sacando un sobre del bolsillo interior de la cazadora se lo
extendió. En el fondo del bolso tambien estaban las llaves y las sacó
con cuidado para no arrugar el papel
- Joder Andrés, vaya cosa, preferiría no volverla a ver en la vida
- Enrollate tío, toma, y en prenda de mi gratitud te regalo el
llavero del trébol, con las llaves y todo- se rió de buena gana. En
un cubo de resina un trébol de cuatro hojas incitaba como el genio de
la lámpara maravillosa, en el otro extremo, las llaves pendulantes de
la casa de Andrés, eran dos, una la del portal y otra la de la puerta.
- Hostias! Gracias macho! Sabes que me encanta este llavero
- Ya, ya… venga que me subo al tren
- Toma las llaves
- No las quiero, tíralas

Luis no respondió, ni protestó, ni no quiso quedárselas. Se le
quitaron las ganas de hablar al ver los ojos de Andrés llenos de
lágrimas. El silbato del jefe de estación sonó. Le vio, con cara de
pasmado, subir al tren, le vio mientras permanecía inmóvil con las
llaves y el sobre en la mano, trepar por las escaleras y adentrarse
en el vagón, sin volver la cabeza para mirarle, sin levantar la vista
del suelo enmoquetado.

- ¡Cuídate, cuídate!

Y el tren empezó su viaje, ya no había vuelta a tras. La imagen de
Luis se quedaba sobre el anden, en poco tiempo, habría kilómetros de
por medio entre ellos, entre ellos y entre todas sus demás realidades.
No supo deducir, inmediatamente, si esto le suponía alivio, pero a
medida que el tren le ayudaba a ejecutar la distancia, su codicia de
futuro crecía, haciéndole liviano el desasosiego







VI ( sábado tarde)
ELTREN

Apenas sí había colocado la bolsa de viaje en el compartimiento
superior de su sitio, el tren había comenzado la marcha. Tras el
cristal grueso de la ventanilla, la imagen de su amigo, silenciosa y
lenta, se fue quedando atrás como tantas y tantas cosas, se sentó sin
apartar los ojos de los ojos que le observaban y al cavo de un
instante no hubo quien le sujetara la mirada en este paisaje de
inmediatez fugaz. Le hubiese gustado paliar la ansiedad de alguna
manera que no fuera retorcerse en su sillón, ya era de noche y al
arrullo de aquel artilugio metálico poco a poco se fue abandonando a
una única idea, no volver a pensar en ella, nunca más aunque después,
casi inmediatamente después de formular este deseo, se rendiría al
hecho de que toda mujer que se cruzaba en su camino era comparada con
Domi, cualquier proyecto era primero de todo sometido a la hipotética
evaluación de Domi, hasta en la simpleza de elegir un jersey la
evocación de Domi le resultaría inevitable, cual le gustaría más a
ella, cual la quedaría mejor sobre los hombros en las noches frescas
de agosto. Cuantas noches hundido en el colchón de su cama, con el
móvil en la mano, resistió la tentación de marcar su número. Cerrando
los ojos intento recordar su cara y fue incapaz “¿no querías
olvidarla? Pues ya está. Olvidada” pero no tan pronto, pero
inmediatamente, ojalá tuviese, al menos, una foto de ella, no la
tenía, nunca la había querido porque, igual que ahora se proponía no
volver a recordarla, aunque no fuera capaz de sacársela de la cabeza,
hubo un momento que se había jurado vivir su vida al lado de aquella
mujer, y por lo tanto no la necesitaría ¿servia de algo hacer planes?,
organizar el futuro desde este presente furioso y ambiguo. Lo mejor
era no volver a pensar en ella ¿qué estaría haciendo Luis ahora?
Posiblemente se dirigiría a casa de Domi a entregarle su carta, y Domi
estaría allí preparándose porque había quedado para salir con Javier,
su padre. No se había acordado de advertirle que buscase un instante
discreto, solo de pensar que en un momento dado Javier podría
interceptar su carta hacía que le picase hasta la última célula de su
cuerpo. Confiaba en Luis por encima de todas las cosas, él sabría, sin
duda. Miró el reloj, si Luis había ido a casa de Domi inmediatamente
después de salir de la estación, a esta hora estaría con ella o
estaría a punto de llegar ¿lloraría? ¿Se arrepentiría del bofetón que
le había dado ayer, solo para congelarle a él la impaciencia de
tenerla entre sus brazos? ¿Le echaría de menos? ¿Sería capaz de
disimular su disgusto ante los ojos de Javier? Sería capaz, de esto
último estaba seguro.

El andén se había quedado desierto y en silencio durante algunos
segundos, ecos de pasos a lo lejos y el siseo de las escaleras
mecánicas, Luis reteniendo aún en su pupila la última imagen de su
amigo, se aferraba a una situación que ya no existía, con los puños
apretados; se dirigió a la salida, el gesto enfadado y el paso
decidido, regodeándose en el sentimiento que le había dejado la
despedida; sintiéndose como el personaje de una novela, se asquea de
esta manera farambulesca de asumir la situación, pero no tenía más
referencias, era la primera vez en su vida que se despedía. No hace ni
un minuto que se ha ido y ya le gustaría encajar la ausencia,
inmediatamente, en su cotidianeidad, le echará de menos. Mete el
sobre y las llaves en el bolso de la cazadora, monta en la moto, no
esperará para dárselo, pone rumbo a la casa de Domi. Como un ave de
presa traza mentalmente una línea recta desde su casa hasta la
estación, absorto en la elaboración una estrategia llega a su calle
con la cabeza vacía, le gustaría encontrar una palabra que al
pronunciársela a Domi, la castigase hasta hacerla doblar las rodillas.
Llega, se para ante la puerta, pero no se baja, acelera y da un par de
vueltas más alrededor de la manzana, el ruido y la vibración del motor
le tonificaba. Al fin aparcó, los ojos brillantes pero el paso
decidido y la voz firme, pulsa el botón del timbre.
- Soy Luis, el amigo de Andrés ¿me abres? Tengo que hablar contigo
- Me pillas en un mal momento, ahora no tengo tiempo

Se lo dijo sin pensárselo dos veces, sin necesidad de meditar sobre
aquella situación inesperada, Domi era así, categórica.
- yo creo que me tienes que hacer un sitio en tu repleta agenda Domi,
te traigo un mensaje de Andrés

Tras un segundo la puerta se abrió. Tenía una casa bonita, recogida,
limpia; le esperaba con la puerta abierta y seria.
- es una imprudencia que vengas aquí
- No me parece que seas tú la persona más adecuada para darme
lecciones de prudencia

Le pasó a una sala pequeñita, algunos libros, un aparato de música, un
par de sillones
- qué quieres
- ¿qué quiero? Una moto nueva, que me toque la lotería. Que en vez de
haberse ido Andrés te hubieses ido tú
- ¿Cómo dices?
- Que Andrés se ha ido, acabo de verle subir a un tren

Se puso de pié, sus blancas y femeninas manos se retorcieron, sus
brazos se cruzaron, se descruzaron, se pasó la mano por el pelo, paseó
hasta la ventana y, sin siquiera mirar a través de ella, se volvió a
su sillón y se sentó. Luis la observaba, no se perdía ni un detalle de
cada movimiento
- Tu juguete se ha ido Domi ¿no te lo esperabas?

Luis se ríe mientras se lo dice
- No

Intenta atrapar su mirada pero Domi no está allí. Se recostó sobre el
respaldo y esperó con aparente docilidad a que ella hablara. Ni una
palabra. Encendió un cigarro y al fin le miró.
- Bueno y ¿qué mas me tienes que decir?

La voz fue fría, la expresión de su cara dura, el ademán tranquilo,
solo un atisbo de violencia se desprendía de sus labios cada vez que
apuraba una calada al pitillo
- Nada más, me dio esto para ti

Metió la mano en el bolsillo de la cazadora, sacó el sobre y trabado
de él, las llaves, que se quedaron sobre el cojín del sillón ignoradas
por Luis y por Domi, entre el brazo y su pierna, silenciosas,
invisibles.
- Bien, gracias, ya la leeré, pero ahora tienes que irte, en un
momento estará aquí Javier.

Luis sonrió con despecho repanchigándose en el asiento y cruzando sus
piernas
- ¿no me invitas a un cigarro? ¿un café?

Por fin una mirada suplicante
- No juegues Luis, por favor

Se levantó lentamente sin apartar los ojos de ella
- Espero no volverte a ver

Por un instante creyó ver en el rostro de Domi la huella del deseado
castigo. Le acompañó hasta la puerta en silencio, detrás de él y al
cerrar, apoyada la espalda en la pared abrió el sobre:

“mi queridísima Domi; mi tiempo se mide en los nombres de mi vida, a
partir de hoy, quien quiera conocerme, tendrá que saber del tuyo…”


CONTINUARÁ


  #4  
Antiguo 28-02-2012, 23:46:09
Archiduque Rainer Della Maif von Medina Arunda und Taxis
 
Mensajes: n/a
Predeterminado Re: la llave.6

El 22/02/2012 21:00, flantains escribió:
> Fueron a la estación en la moto de Luis. Gente que va y que viene




Bien, me gusta el modo en que planteas los cambios del punto de vista de
la narración, aunque me da la impresión de que al revisar tu texto has
decidido cambiar los tiempos verbales y te has dejado alguno que no
concuerda.

Oye, ¿y esto sigue o fue en este punto donde te atascaste?

Gracias y saludos.

P.S.- ¿Eso de "farambulesco" qué es?


--
Le Maif

«Daría todo lo que tengo por tener mucho más»

--Mr. Burns--

  #5  
Antiguo 29-02-2012, 20:32:19
flantains
 
Mensajes: n/a
Predeterminado Re: la llave.6

On 29 feb, 00:46, Archiduque Rainer Della Maif von Medina Arunda und
Taxis


es posible que haya tiempos verbales mal y mil cosas más. Cuando te
rechine algo mucho, si te apetece, me lo puedes comentar, como hace
Ana, y yo te lo agradecerá una enormidad.

Farambulesco es un error. sería farandulesco, de farandula, más
correcto sería faradulero pero aunque farandulesco "no exista" ( no sé
si esa forma es correcta o no) a mi me gusta más.

Me tomo nota, Naif

Todabía quedan algunas entregas más.

Gracias por leer y decir

Cris

  #6  
Antiguo 29-02-2012, 20:42:35
flantains
 
Mensajes: n/a
Predeterminado Re: la llave.6

On 28 feb, 10:17, "Anaís" <anais...***ESTONISETEOCURRAtelefonica.net>
wrote:
> Como siempre sigo enganchada, ademán me gusta que sean breves porque son más
> fáciles de leer.
> A ver que te parece:
> ni no quiso quedárselas, creo que te quedaría mejor sin el no: ni quiso
> quedárselas.
> Cariños esperando el 7
> *** *** *** *** *** ***Anaís
>

---------------------
pues me parece muy bien porque dos negaciones es una afirmación. Me
tomo nota, Ana.

agradecida
y emocionada
so-la-men-te puedodecir
¡gracias por leer y deciiiiiiiiiiiiiir!

chimpum

Cris
  #7  
Antiguo 29-02-2012, 20:43:56
flantains
 
Mensajes: n/a
Predeterminado Re: la llave.6

On 23 feb, 09:43, Blanca Barojiana <blanca.baroji...***gmail.com> wrote:
>
> Quedaría muchísimo mejor un soneto (o sonetillo cuanto menos), pero,
> bah, ya sabes, tontás mías.
>
> Te estás poniendo manchega y me gusta, xddd, sigue, sigue...
>
> bss
>
> BB

-------------

a tu cargo dejo
que me lo pongas en verso

Cris )

  #8  
Antiguo 08-03-2012, 18:35:21
MAR
 
Mensajes: n/a
Predeterminado Re: la llave.6


"flantains" <flantains***gmail.com> escribió en el mensaje

Todabía quedan algunas entregas más.

Yo las espero, farandularia :-)

Un beso.
MAR

P.D. ¿No ves asomar ya a Miss Margot?


 


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